Vecinos impulsan resistencia al centro de datos en Michigan
La resistencia al centro de datos en Michigan se ha intensificado en el pequeño municipio rural de Saline Township, donde los residentes se oponen con firmeza al plan para construir un enorme centro de datos destinado a albergar infraestructura clave de inteligencia artificial para empresas como OpenAI y Oracle. El proyecto, valorado en unos 7 000 millones de dólares y con una demanda energética de 1,4 gigavatios, ha generado preocupación por sus posibles efectos en el coste de la electricidad, la contaminación del agua subterránea y la alteración del carácter rural de la zona.
Los habitantes denuncian que el plan, apoyado por figuras políticas y empresariales de alto perfil —incluyendo a la gobernadora de Michigan, Gretchen Whitmer, y figuras vinculadas a OpenAI y al sector tecnológico— se ha impulsado con poca transparencia y sin suficiente consideración de las voces locales. A pesar de que el consejo municipal de Saline rechazó inicialmente el proyecto, la empresa desarrolladora Related Digital presentó una demanda que llevó a revertir esa decisión, lo que ha intensificado el sentimiento de frustración de la comunidad.
Impactos energéticos y debates regulatorios
El centro de datos propuesto requeriría una enorme cantidad de energía, similar a la utilizada por ciudades enteras, lo que ha encendido el debate sobre si su construcción socavará las leyes ambientales de Michigan y la transición hacia energías renovables que el estado ha promovido. Críticos señalan que el consumo de electricidad podría forzar la construcción de plantas de combustibles fósiles para satisfacer la demanda, contraviniendo los objetivos climáticos fijados para 2040.
Ante ello, grupos comunitarios y defensores del medio ambiente están presionando para que los reguladores estatales —como la Michigan Public Service Commission— lleven a cabo audiencias públicas exhaustivas que permitan evaluar de manera más rigurosa los efectos previstos del centro de datos. La oposición combina preocupaciones ambientales, económicas y de justicia comunitaria, reflejando tensiones crecientes entre grandes inversiones tecnológicas y los intereses locales en zonas rurales.
En resumen, la resistencia al centro de datos en Michigan simboliza un conflicto mayor entre el desarrollo de infraestructuras de IA de gran escala y las preocupaciones ambientales y de calidad de vida que plantean los habitantes de las comunidades afectadas.