Un equipo de la Universidad de Stanford, en colaboración con NASA, ha logrado que un pequeño robot flotante llamado Astrobee navegue de forma autónoma dentro de la Estación Espacial Internacional (EEI), marcando la primera vez en la historia que un sistema basado en inteligencia artificial asume control operativo en órbita. El experimento consistió en adaptar un sistema de control híbrido —que combina optimización clásica con aprendizaje automático— para que Astrobee realice maniobras complejas en microgravedad, incluyendo desplazamientos y rotaciones precisas, sin ayuda directa de los astronautas.
Durante la prueba, el robot completó las maniobras entre un 50 % y 60 % más rápido que con métodos tradicionales, lo que demuestra no solo la viabilidad del sistema, sino su eficiencia superior en entornos operativos reales. El desarrollo del sistema implicó entrenar la IA con miles de soluciones previas, dotándola de un “punto de partida inteligente” que acelera los cálculos necesarios sin comprometer la seguridad. Gracias a ello, el modelo alcanzó un nivel de madurez tecnológica (TRL) 5, lo que implica que ya está preparado para su uso práctico en misiones reales.
Este logro abre la puerta a una nueva era en la exploración espacial: con sistemas autónomos, robots podrían encargarse de tareas rutinarias, mantenimiento o inspecciones en estaciones orbitales —o en futuras misiones a otros planetas— sin necesidad de teleoperación directa desde la Tierra. Además, a medida que las misiones espaciales se multipliquen y busquen reducir costos y dependencias, el control robótico mediante IA puede ser clave para garantizar eficiencia, seguridad y continuidad operativa.