La IA descubre leyes de la naturaleza a través de un nuevo tipo de red neuronal diseñada para no limitarse a predecir resultados, sino también a generar explicaciones simbólicas comprensibles. Esta innovación, denominada Kolmogorov–Arnold Networks (KANs), representa un avance significativo en la forma en que la inteligencia artificial puede interactuar con los datos científicos y ayudar a encontrar patrones matemáticos que antes requerían años de análisis humano. El desarrollo ha sido liderado por investigadores del MIT y colaboradores internacionales, y fue publicado recientemente en la revista Physical Review X.
Tradicionalmente, las redes neuronales se han basado en arquitecturas que funcionan como “cajas negras”: producen respuestas precisas, pero resulta casi imposible entender cómo han llegado a ellas. En cambio, las KANs están estructuradas para representar funciones matemáticas de forma explícita, lo que permite a los científicos ver no solo qué se predice, sino cómo y por qué se hace esa predicción. Esta transparencia es vital para disciplinas como la física, donde la comprensión profunda de las estructuras matemáticas subyacentes puede conducir a descubrimientos significativos y a nuevas teorías.
¿Qué son las Kolmogorov–Arnold Networks?
Las KANs surgen de una reformulación del enfoque tradicional de las redes neuronales que incorpora una idea inspirada en matemáticos como Andrei Kolmogorov y Vladimir Arnold. En lugar de limitarse a ajustarse a pesos fijos y funciones de activación predefinidas, estas redes modifican directamente las funciones aplicadas en cada nodo. Esto les permite representar relaciones matemáticas complejas de manera más flexible y simbólica, un paso hacia una IA que aprende estructuras matemáticas en lugar de solo patrones numéricos.
Una de las innovaciones clave de las KANs es su capacidad para trabajar con funciones interpoladas en lugar de pesos fijos. Esta característica mejora considerablemente la interpretabilidad de la red, ya que las ecuaciones que aprende pueden visualizarse y verificarse directamente. Los desarrolladores del modelo sostienen que las KANs combinan lo mejor de dos mundos: la expresividad de una red neuronal y la claridad conceptual del razonamiento simbólico.
Este enfoque no solo permite predicciones precisas, sino que también posibilita que la propia red neuronal ofrezca fórmulas matemáticas cerradas, como las que se usan en física para describir relaciones fundamentales. En algunos ensayos, una KAN incluso logró redescubrir fórmulas bien establecidas, como la relación relativista entre masa y velocidad, algo que tradicionalmente exige conocimientos teóricos avanzados y un análisis físico riguroso.
Redescubriendo física y simetrías ocultas
En pruebas más complejas, las KANs fueron capaces de identificar simetrías escondidas en datos científicos que no eran evidentes para los investigadores sin una guía teórica previa. Por ejemplo, en experimentos relacionados con sistemas dinámicos, la red neuronal detectó cantidades físicas conservadas como la energía o el momento lineal, que son fundamentales para comprender cómo evolucionan los sistemas físicos. Esta habilidad va más allá de la mera predicción: representa una forma de inteligencia artificial con “sentido físico”, capaz de capturar conceptos que reflejan propiedades profundas del universo.
Uno de los ejemplos más llamativos fue la reproducción de resultados matemáticos complejos, como simetrías de agujeros negros descritas en artículos técnicos extensos. Las KANs fueron capaces de reproducir estos hallazgos sin conocimiento previo, lo que sugiere que este tipo de red podría ser útil para explorar fenómenos teóricos difíciles incluso para científicos expertos.

Estamos frente a un avance que podría cambiar la forma de abordar la investigación científica, ya que permite que una IA explore datos brutos para encontrar patrones y leyes que incluso los humanos podrían pasar por alto. Este tipo de herramienta podría acelerar descubrimientos en campos que dependen de datos complejos o de relaciones matemáticas no triviales, como la física cuántica o la cosmología.
Comprensión modular y reutilización del conocimiento
Además de descubrir leyes y simetrías, otra ventaja de las KANs es su capacidad para aprender representaciones modulares. Esto significa que partes de las funciones aprendidas pueden reutilizarse en distintos contextos, lo que hace que la red sea más eficiente y más cercana a cómo los humanos entienden y organizan conceptos. Esta modularidad es especialmente útil en problemas científicos que comparten estructuras subyacentes similares, lo que permitiría aplicar intuiciones matemáticas aprendidas en una situación a otras nuevas con modificaciones mínimas.
La transparencia y modularidad de estas redes sugieren que podrían actuar como una especie de “asistente científico”, guiando a los investigadores hacia patrones relevantes y ayudando a formular hipótesis matemáticas mientras explican explícitamente su razonamiento interno. Esta capacidad pone a las KANs en una posición ventajosa en comparación con las redes neuronales tradicionales, que a menudo carecen de interpretabilidad y funcionan como cajas negras.
Implicaciones para el futuro de la ciencia
El desarrollo de redes como las Kolmogorov–Arnold Networks abre nuevas posibilidades para el uso de inteligencia artificial en la investigación científica. En lugar de limitarse a ajustar modelos a datos existentes, estas IA tienen el potencial de colaborar en la formulación de nuevas teorías, especialmente cuando los datos son abundantes y los patrones complejos. Su eficiencia también se ve reforzada por el hecho de que requieren menos parámetros que las redes neuronales estándar, lo que reduce su coste computacional.
El panorama de la ciencia moderna enfrenta crecientes volúmenes de datos que superan la capacidad de análisis humano. Las KANs se presentan como herramientas que no solo ayudan a organizar y comprender mejor esos datos, sino que también pueden ofrecer ideas originales y verificables que complementen el pensamiento humano. Aunque no sustituirán la intuición creativa del científico, sí podrían convertirse en brújulas metodológicas que guíen la investigación hacia patrones significativos con mayor rapidez y precisión.