La colaboración entre PowerBank y Smartlink AI operan IA orbital reporta avances concretos tras el lanzamiento y la puesta en funcionamiento del satélite Genesis-1, que ahora opera un modelo de inteligencia artificial directamente en el espacio. El satélite fue lanzado el 10 de diciembre de 2025 y ha sido confirmado como operativo por Smartlink AI, demostrando la viabilidad técnica de ejecutar modelos de IA directamente en órbita, sin depender únicamente de centros de datos terrestres. Esto representa un hito importante dentro del desarrollo de infraestructuras de cómputo orbital.
El enfoque de procesar datos en el propio satélite reduce la necesidad de comunicaciones continuas con Tierra, lo que puede optimizar eficiencia energética y reducir la latencia en aplicaciones que requieren respuestas rápidas de IA a escala global. Este avance plantea un cambio en la forma en que se piensa la infraestructura de cómputo de inteligencia artificial, especialmente en sectores donde la geografía o las limitaciones de la infraestructura física juegan un papel crítico.
Genesis-1: primer paso hacia una red orbital de IA escalable
El satélite Genesis-1 no solo marca la primera operación de IA en un satélite, sino que se concibe como el primer nodo de una futura red de satélites diseñada para operar de forma coordinada. La visión a largo plazo de Smartlink AI es construir una constelación de satélites en la que cada unidad no sea un activo aislado, sino parte de un sistema que aumenta gradualmente la capacidad, la resiliencia y el alcance de la plataforma de IA en órbita.
PowerBank planea continuar su participación en las fases de expansión de este proyecto orbital, con aportes especialmente enfocados en tecnologías solares y sistemas de control térmico que serán cada vez más relevantes a medida que las cargas útiles de cómputo se vuelvan más sofisticadas y exigentes. Esta colaboración apunta no solo a demostrar la viabilidad inicial del concepto, sino también a construir capacidades que permitan operar IA a gran escala en el espacio.
Aunque PowerBank ha decidido no realizar una inversión directa en Smartlink AI por ahora, se mantiene como socio clave, aportando servicios y tecnologías energéticas para respaldar la infraestructura orbital. Los términos específicos de cualquier remuneración por estos servicios aún no han sido definidos, según la compañía.
Contexto de la Computación IA Orbital y su importancia
La operación de IA directamente en órbita terrestre baja (LEO) resuelve varios desafíos que enfrenta la infraestructura terrestre de datos. Los centros de datos tradicionales demandan altos niveles de energía, tienen limitaciones físicas de espacio y requieren sistemas de enfriamiento complejos para mantener un rendimiento óptimo. La ejecución de IA en satélites ofrece la posibilidad de usar energía solar continua, enfriamiento natural y comunicaciones directas para tareas que de otro modo dependerían de enlaces de subida y bajada hacia la Tierra.
Este tipo de iniciativas se enmarca en la tendencia más amplia de explorar la computación en entornos no terrestres, donde la ausencia de ciertas restricciones físicas y ambientales permite diseñar infraestructuras eficientes y sostenibles que complementen las redes tradicionales de centros de datos. Proyectos como Orbital Cloud propuestos por Orbit AI buscan combinar satélites, comunicación global, IA y tecnologías de cadena de bloques para crear servicios distribuidos con capacidad de cómputo y verificación desde el espacio.
Además, investigaciones independientes sugieren que a medida que futuras redes de satélites integren IA y conectividad terrestre, se abrirán posibilidades para servicios que requieren baja latencia, resiliencia y acceso en zonas remotas, así como capacidades avanzadas en telecomunicaciones, seguridad y vigilancia global.
Detalles técnicos, desafíos y próximos pasos

El éxito inicial de Genesis-1 ha sido descrito por PowerBank como un primer paso significativo, pero no exento de desafíos por delante. Los satélites posteriores planeados para la red deberán manejar cargas de cómputo más altas y proporcionar capacidades avanzadas de inferencia de IA. Para ello, tecnologías como la generación de energía solar más eficiente y sistemas térmicos adaptativos y de gestión de calor serán fundamentales, especialmente en entornos orbitales donde la radiación y la falta de atmósfera plantean condiciones únicas.
Smartlink AI tiene como objetivo lanzar un segundo satélite de la red en el primer trimestre de 2026, con más lanzamientos planeados posteriormente para ampliar la constelación. Este enfoque escalonado permite validar cada segmento de la infraestructura antes de pasar a despliegues más complejos.
Adicionalmente, estos sistemas podrían beneficiarse de tecnologías emergentes de aceleración de IA en el espacio, como FPGAs o aceleradores específicos de aprendizaje automático diseñados para el ambiente orbital, cuyos estudios científicos muestran el potencial de mejorar el rendimiento y la eficiencia de procesamiento de IA en satélites.
Implicaciones estratégicas y visión de futuro
La operación de inteligencia artificial directamente en el espacio no es solo un hito tecnológico, sino que también podría tener implicaciones geoestratégicas y económicas relevantes. A medida que la IA se integra en más aspectos de la infraestructura crítica —desde redes de comunicación hasta plataformas de servicios globales— la capacidad de ejecutar cómputo inteligente desde órbita podría cambiar la dinámica de la infraestructura digital global.
Empresas como PowerBank y Smartlink AI posicionan sus proyectos dentro de un mercado orbital en expansión, proyectado por algunas estimaciones en más de 700 000 millones de dólares durante la próxima década, que combina oportunidades en comunicaciones satelitales, datos, verificación de cadena de bloques y energía solar orbital.
Este enfoque abre puertas a nuevos modelos de servicios digitales, desde conectividad más robusta hasta aplicaciones de IA que anteriormente estaban limitadas por la infraestructura terrestre. Al continuar desarrollando y ampliando estas redes de satélites con capacidad de cómputo, se acelera una visión en la que la frontera de la computación y la IA inteligente se extiende más allá de la Tierra, integrando espacio y datos en una sola infraestructura global.